Escolta, alcalde de Mallorca

26.03.2021

Hemos tenido semana de mociones de censura, de listas y cabildeos, Él se ha despedido - no, no hablo de Jesucristo, que es la semana que viene-. Incluso, hay datos de rescates empresariales para preocuparse. Todo ello daría para análisis sesudo.

Pero hoy es viernes. Y como llevan ustedes con el cronista más viernes que con Toni Cantó sabrán que el jefe de la Clicktertulia, Don Juan Ignacio Ocaña, tiene dicho que los viernes ustedes no se merecen cosas sesudas.

Los CEO de la radio están de acuerdo. Incluso uno de ellos promete repartir trufa negra como premio (es por si lo del salario indirecto cuela). En consecuencia, les debo alertar sobre otra cuestión no poco importante.

Excelentísimo Señor alcalde de Mallorca:

Al parecer, ha decidido usted cambiar el nombre de algunas calles de la Ciudad. Nada que objetar; la historia, mi nietecillo el "arqueólogo" y Don Juan Ignacio, sabio en egiptología, lo confirman: todo faraón deja su cagadita. Que sea una pirámide o una sandez va con la época y el faraón.

Por su edad, calculo que usted estudió la EGB. Quiero decir que viene a ser normal que, desde los romanos hasta aquí, casi todo le parezca franquismo.

Ya le advierto que Jaime I, nacido en Montpellier y muerto en Alcira - o sea, ese extranjero-. conquistador de las Baleares, era Rey - infame cargo-; de Aragón - innoble tierra que contribuyó a crear España-, y fue, además, un colonialista que se enfrentó a los piratas mallorquines, gente fetén, fetén, como todo el mundo sabe.

Tiene una pinta de franquista a la que usted debería poner remedio. Le conmino a que suprima de la "Ciutat" toda referencia a Jaume I el Conqueridor.

Si esto no le es suficiente, pongo en su conocimiento el argumento con que cuatrocientos ciudadanos y ciudadanas han suprimido, en popularísimo referéndum, en el barrio de Vallvidriera, en el muy obrero y revolucionario distrito de Sarriá, la calle dedicada a los Reyes Católicos (Rèis Catolics): "no tiene que ver con nuestro futuro".

Soy de la opinión, Señor alcalde, de que el callejero es un testigo insobornable de la historia. Esta lleno de personajes heroicos y de grandes miserables. A la gente del común nos va bien: conocer nuestro pasado, nos ayuda a saber quienes somos.

La "damnatio memoriae" que inventaron los romanos nunca fue útil. Ocultar el pasado no ayuda a comprender la historia. Podemos someter a cirugía estética callejeros, archivos, literaturas y libros de historia. El resultado, simplemente, es que no comprenderemos el mundo.

Hagamos callejeros impecables, literaturas edificantes, quememos libros infames. Suprimamos los cuentos, en lugar de hacer cuentos nuevos. Así, con un tuiter sobre el presente ya nos lo arreglamos.

Borremos al machista de Alejandro Magno, por qué no a los espartanos, Platón era un fascista, para qué engañarse, y todo lo demás, es tan larga la sombra del franquismo...

Usted ha decidido que el almirante Churruca era un franquista. Cuanta razón, señor mío, tiene usted. Franco vivió tanto que parecen doscientos años.

Las calles de Mallorca ya no recordaran al intrépido marino, al militar, al cartógrafo que pintó el paso de Magallanes, al marino muerto en Trafalgar, honrado por propios y extraños.

Qué decir de Gravina, general en jefe del anterior, malvado fascista. Que naciera en 1756, cuando no sabían lo que era el fascismo, no es importante. Nacido en Sicilia, seguro que, además de facha, era mafioso.

El almirante Gravina se dedicó, un escándalo, a recuperar Menorca de los Ingleses, con lo bien que les hubiera ido a la gente de Menorca siendo ingleses como los de Gibraltar. Con su contrabando y sus paraísos fiscales y todo eso.

Qué decir del Almirante Cervera, héroe, decimos los malditos españoles y españolas de las guerras de Cuba contra el imperialismo norteamericano. Pero disfrazarse de antiimperialista es una trampa de los fascistas que Usted, Señor alcalde, grande, grande, ha descubierto.

Señor Hila, Usted sí que es políticamente correcto, moderno líder áureo, digno de ocupar grandes altares en su patria que, al parecer, no es la mía.

Animado por su ejemplo, asumo la responsable e histórica tarea de revisar los errores fascistas que cruzan nuestra literatura. Vea si le gusta este texto para pasárselo al alumnado de la muy brillante escuela balear.

Érase una vez una persona pequeña que había decidido que era mujer. Decir niña sería muy fascista y patriarcal.

Vivía en los lindes de un bosque - esto es muy sostenible-, estará de acuerdo conmigo en mantenerlo. Vivía con su madre, que también había decidido ser mujer, aunque bien podría ser su padre "autodeterminado". Le llamaban Caperucita Roja. Siendo roja y femenino, usted estará de acuerdo en dejarlo como está.

Una vez, su madre le pidió que llevase una cesta de fruta fresca, ecológica naturalmente, y agua, por supuesto en envase de vidrio, a su abuela, o abuelo "autodeterminado", que también podría ser. Pero no se lo pidieron porque lo consideraran una tarea propia de mujeres, sino "porque representaba un acto generoso, que contribuía a afianzar la sensación de comunidad".

Por el camino se encontró, naturalmente, a un fascista que se llamaba Lobo, pero esa historia se la contaré otro día.

Cuídense queridos y queridas enmascaradas y tengan un buen día, aunque sepan que no debería deseárselo: ustedes son unos fachas.

(Clicktertulia, Viernes, 26 de Marzo de 2021)

PS: Después de la emisión de esta crónica, sin que haya ninguna relación imagino, el alcalde de Mallorca ha suspendido la decisión, al menos en relación con siete calles. Así hacemos el ridículo dos veces. Es lo que hay


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