Empezando de nuevo

17.12.2018


Finalmente liberado por decreto judicial de un empresario venal, de esos que ni despiden ni pagan y aman el esclavismo, mientras ocultan patrimonio para pasmo del FOGASA, me veo como el Dante: con la ruta extraviada, pero más viejo aunque más sabio que el italiano

Eso sí, mientras, hay empresas que, a cambio de unos links, pagan un periódico "zombie" que carece de redacción. Mientras, quien ayer despidió hoy mercadea.

Mientras, me guardo en la memoria los excelentes y jovencísimos y no tan jóvenes profesionales y  algún director de los buenos, con los que he tenido el privilegio de trabajar.

Debo, también, agradecer al camarada Zapatero y su economía de "Champions League" un retraso en la edad de jubilación, que aleja de mí la perspectiva del feliz prejubilado paseando por las aceras, criticando merecidamente al alcalde.

Aunque mientras haya cabeza y cuerpo que lo aguante tampoco sería tan grave, si no hubiera de aguantarse tontunas reguladoras del mercado de trabajo, políticas salariales demenciales y demás cosas que la izquierda realmente existente prometió que no pasarían.

En suma, como dicen los modernos gestores, me apresto a empezar de nuevo, un quinto perfil laboral. ¿Qué perfil? Ya les contaré. En todo caso, serán Ustedes quien lo paguen, en forma de entradas en esta página, gratis eso sí, que es mejor escribir que cobrar.

Esto de volver a empezar a esta nuestra edad veterana choca, conviene recordarlo, con un mercado irracional, pero también con una cultura social dominada por la pequeña burguesía airada que reclama espacio para sus más jóvenes vástagos.

La edad es expulsada del mercado, con condena al beneficio de los cuatrocientos eurillos de compensación por los servicios prestados, alentados por el irredento socialismo que nos gobierna, para esperar la vejez y estar dispuesto a votar para que no lleguen los fascistas, por supuesto.

Quien dijo miedo. Perfil en Linkedin, sonrisa que se convertirá en carcajada cuando lleguen las ofertas de salarios mínimos, de esos que gustan a Sánchez e Iglesias y que habremos de recibir alborozados de un mercado de trabajo en el que apenas cabe otra cosa que hostelería y servicios a los turistas, bienvenidos sean.

Que trabajar tras los sesenta sea una bendición es una afirmación que solo es pareja a la estupidez aquella de cuando cumplías dieciocho, no tenías ni idea de nada y te decían que era la mejor edad de tu vida. Pero si hay que poner cada de éxtasis ante un reclutador de empleo que, además de más joven, suele ser más inepto, uno la pone.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan - la ventaja de ser mayor es que leemos - señala que cada vez más gente que trabaja a los 62, "ha definido su perfil después de los 52, eso sí a cambio de experimentar una disminución en los ingresos por hora ". Hay que ser investigador en Michigan para ser tan avispado.

Lo llaman "transiciones laborales a edades mayores", finísimos neologismos que Ustedes deben aprenden para circular por el mundo moderno, para referirse a los que buscamos trabajo siendo mayores; perdón quise decir experimentados.

Pero si se encuentran Ustedes en esa situación, no se depriman. Los investigadores afirman que si cobramos poco no es porque los empresarios tengan un morro que se lo pisan. No; se trata de " decisiones estratégicas por parte de los trabajadores que pueden estar dispuestos a intercambiar ganancias por la flexibilidad de las horas de trabajo o el trabajo a tiempo parcial".

Dijo Valery, "la estupidez no es mi fuerte" . Pásense Ustedes a las filas del francés, ignoren las baladas románticas sobre el trabajo de los mayores y pónganse a enviar curriculum como muchachada moderna. Por lo menos, mientras escribe y le da a la imaginación, espanta el alzheimer.

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