El pacto del lexatin

12.11.2019

Esto había y esto hay. Un millón trescientos mil votos menos y los sillones no son sillones y los ministerios escaparate se han llenado de dádivas políticas. Sobraba el centro político, la cosa liberal, y ahora que ya no hay marcha, hay izquierda.

Así son las cosas, Albert, que cuando uno se pone estupendo pasa lo que pasa. Y la izquierda politiquera siempre ha preferido buscar fascistas por las esquinas, mientras hace políticas de centro, que gobernar con centristas, cosa que Ciudadanos no entendió cuando tenía que entenderlo.

Esto es lo que hay: diez escaños menos de izquierda y 28 más de nacionalpopulistas, sin centro político y más independentismo. Todo es mejor que antes, donde va a parar, ustedes me entienden.

Hay lo que hay: no habrá sesudos programas ni estrategias. La agenda y los programas han cambiado. Sí; señoras y señores, abandonen cualquier esperanza de cambios izquierdistas. Ahora debemos darle coba a los hijos airados de la clase media, cobijados en notable oportunidad concedida al nacionalpopulismo.

Ahora, la agenda ya no es la de Abril. Aquellos presupuestos caídos tenían algún margen. Ahora, querido Pablo, gobernarán Bruselas y los recursos andarán para ser territorialmente distribuidos, para levantar circunscripciones seducidas por la maldad nacionalpopulista.

Imagino que ya no ilegalizaremos a la Fundación de Franco, tan influyente, ni cerraremos a la TV3 tan notable. Imagino que repartiremos recursos para la tierra vaciada, para los vascos y cántabros. Unos milloncillos más, que, también imagino, habrá que sacar de algún impuesto. Cosa que Sänchez había dicho que no, hace un par de semanas.

Es lo que hay: mucha, pero muchísima generosidad faltaría más, ahora que hay más pesimismo que izquierda, más ira que consensos y menos constitucionalistas.

Después de habernos traído doble ración de VOX, sostiene Iglesias que este gobierno será una "vacuna contra la extremaderecha". Pues nada, que sea. Ahora somos más constitucionalistas que nadie, faltaría más, y, en cuanto nos apuren, un poco más patriotas.

Esto es lo que hay: un insomnio socialista y una vicepresidencia para Pablo. Qué bonito: lo que no era posible en julio es hoy el sueño de todo y toda progresista. Nada como el lexatin de un castigo de la ciudadanía para ponerse en línea.

Solo hay un pequeño problema: hace un tiempo, cuando los socialistas decían gobierno progresista sabíamos que quería decir; ahora no. Hace un tiempo sabíamos que era un gobierno de izquierdas, ahora no.

El acuerdo es legítimo, es posible y, probablemente, necesario. Nada que objetar en términos democráticos. En términos éticos es, simplemente, una tomadura de pelo descomunal.

No se vuelve a la casilla de salida en política. Pedro y Pablo acuerdan porque han fracasado en sus expectativas, pero la sociedad está más dividida que hace unos meses, los consensos constitucionales más baqueteados y hemos vivido un ratito más de odio, que ha enervado a una parte notable de la sociedad española.

En la foto del acuerdo, los muñidores de siempre: eso sí, con Redondo e Irene Montero, fuera Calvo, la vice gritona, y Echenique, el enredador gritón. Errejón ni estaba en la foto, vaya por Dios.

Que gobiernen, que gobiernen, es lo que queremos, pero dos millones de ciudadanos y ciudadanas se han marchado, mientras Pedro y Pablo jugaban a las casitas. Rápidos cual la luz han corrido a acordar: hermoso, bonito, progresista, histórico, generoso. ¿ Por qué nadie ríe?

Qué noches le esperan a Sánchez; qué días de tragar sapos a Pablo, qué sustos a los demás. Cuánto Lexatin a distribuir para el personal. No pasa nada. Ahora que todo es más caro, más difícil y más opaco, tenemos el gobierno que nos merecíamos hace un trimestre, pero que hoy nos parece una chapuza notable. 

Share
© 2018-2026. Peregrino Mundo | Juan B. Berga
Creado con Webnode Cookies
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar