Desde mi caverna, día 76: queridas y queridos enmascarados

29.05.2020

Espero que al recibo de la presente se encuentren bien, transmitan a sus familias mis mejores deseos. Perdonen que no les haya escrito antes, pero el confinamiento ha impedido que mi misiva les llegue. 

Es cierto que ocurren, cuando les escribo, cosas estruendosas.

Soldados árabes a caballo cruzan Melilla, algunos generales parecen seducidos por Smith, el tirador infalible, la Guardia Civil y la acorazada Brunete, que no existe, se concentran en sus cuarteles con aviesas intenciones. Irene y Pablo que no nos mentirían, pero nunca, nunca, nos avisan de un golpe de estado. Antifascistas de todo el mundo, mundial, al grito de "No pasarán" se aprestan a defender Madrid, una vez más.

Tamaña circunstancia requeriría de un riguroso análisis por parte del cronista. Pero es viernes. Y como ustedes llevan con el cronista más viernes que con su restaurador de confianza, sabrán que no es posible.

El director de la Clicktertulia me tiene prohibido, incluso en este día, hablar de cosas sesudas en fin de semana. Cosa que agrada a los CEO de la radio que, además, muestran su disposición a pagar más por nuestras crónicas (no; si ya sé que no cuela, pero hay que insistir).

Ayer, queridas y queridos enmascarados, salí a la calle. A pesar de lo que dicen las noticias, nuestro mundo parece un atlas de felicidad. Quizá demasiada, si me permiten afearles un poco su alegre comportamiento.

Unos pensionistas, comen pastel en un café, niños y niñas beben zumos muy azucarados, algún estudiante con cara de aprobado asintomático, está aprobado, pero nunca lo parecerá, tintinea botellines de cerveza. Incluso el Guardia Civil parece de buen humor, que ya es parecer.

O sea, parece que lo sucedido, no ha acontecido.

No hay mucho enmascarado ni enmascarada, queridos y queridas, pórtense un poquito mejor. Hay pocas manos enguantadas y pocas señales de interrupción sístémica global, terrible de la muerte.

La única diferencia visible entre antes del cierre y ahora es que los peatones caminamos en "carriles", nos vigilamos, miramos los botecitos de hidroalcohol como si fueran oro y gerentes de tiendas y tabernas han aprendido a calcular aforos a la velocidad del rayo y a gobernarnos con mirada asesina.

Aquí estamos, hemos pasado de desconocernos a ser como éramos. De respetar las reglas a hacer de nuestra capa un sayo. Como leí a Mercedes de Vega, una mañana de jueves y caracoles, hemos pasado a portarnos como "cuando estábamos vivos".

Ya no estamos aplaudiendo en los balcones; ahora estamos cabreados, cada cual tiene su enemigo, porque hay que tener un enemigo, si no te quedas sin guasap.

Hagan como el cronista, hombres y mujeres del dios en el que crean; he puesto sobre mi mesa, "todas las banderas rotas, las que nos rompió la vida, la lluvia y la ventolera", porque así, odiando menos, seré más sabio.

La curva ha sido debidamente aplanada, tendemos a ignorar a los ausentes, porque es muy de vivos dolerse poco de quienes se han ido.

Nos faltan las escuelas y las guarderías, los grandes almacenes y las tertulias en la radio. Nos faltan abrazos y nos faltan besos. Besos furtivos, besos a plazo fijo, besos, besos, o besitos.

Sabemos que eso del teletrabajo es una teleporquería. Que queremos escuela y aulas. Qué narices, queremos compañeros de trabajo y, también, cuñados. El cronista se arrepentirá de haber dicho esto.

Lo significativo ya no es el virus, volvemos a ser nosotras y nosotros. Y somos como somos.

Aquí, en la tertulia, por un poner y como usted se imagina, no tenemos enmienda.

Legarejo le pondrá wasabi, dios le castigue, a mis caracoles, Silvia García Jerez mas que recomendarme películas, me dirá que ni las mire, menuda es ella. El Chef Sando seguirá abusando de mi paciencia, seguiré admirando en secreto la sonrisa de Andrea, riéndome con Lillo y Don Juan Ignacio me dirá que los viernes no me puedo poner sesudo.

Y, así, el cronista recuperará, como ustedes, la vieja memoria y las cosas encontrarán, de nuevo, su sitio. Y tendremos, aún, un poco de aquel mundo en el que parecíamos invencibles y, simplemente, nos queríamos.

No; no me pongan cara de vulnerables. Queridas y queridos enmascarados, estamos a punto de acabar, no me lo estropeen al final.

Espero que al recibo de esta dispongan de la adecuada máscara para iniciar su paseo. Mi nieto y mis nietas dicen que esto va a salir bien y yo les creo. Tengan buen día.

(Clicktertulia, Viernes, 29 de Mayo de 2020)

Banda sonora: Ketama. Karta Kanción

Fotorafía: Viernes

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