De Inés a Pepu, la ruta al periodismo de amigotes.
Anoche, por accidente, vi La Sexta. Y recordé porque no la sigo. Nuestro anfitrión sugirió sustituir, como ruido de fondo de un excelente jamón, el canal cocina por la cosa nocturna de la militante cadena troskista.
El centro de la noche, hasta que abandoné derrotado el ruido, fueron las entrevistas a Inés Arrimadas y Pepu Hernández. Si se toman Ustedes la molestia de buscarlas entenderán lo que es el periodismo de amiguetes.
Arrimadas fue sometida a presión; todo lo que decía era escrutado concienzudamente, incluso un periodista policía sentado a su lado ejercía de implacable castigador de sus potenciales contradicciones.
Para apoyar la evidente maldad de la entrevistada, un político vasco - que como es natural era imprescindible para en la información - le reprochó hacerse un "maroto": al parecer, es la palabra en euskera para quien abandona una circunscripción provinciana para irse a Madrid.
Con estos antecedentes, los ignorantes analistas que no vemos "La Secta" asiduamente, nos temimos que al buenazo de Pepu le podía caer la del pulpo. Pero es que, en realidad, no entendemos de periodismo.
Pepu fue trasladado a un entorno amable, una cancha de baloncesto - la del Estudiantes- donde el presentador encestó, entre las risas y la amabilidad que se le negaron a Arrimadas, un tiro libre y, una vez sentado, se le permitió al entrevistado hacer gala de su "antimadridmo" que, al parecer, es lo que da votos a la izquierda madrileña, a falta de discurso y modelo de ciudad, aún por construir por el candidato de Sánchez..
Esperábamos un analista vasco que rumiara algo sobre el "dedazo" de Sánchez y su purga de infieles, pero no. También cabía esperar alguna o algún agresivo y gritón periodista denunciando las sociedades patrimoniales, creadas para pagar menos impuestos, pero en realidad se blanqueó el asunto con la afirmación del protagonista de que su terruño asturiano vale 26 euros. Todo lo demás absolutamente vacío, sin nada sobre la Ciudad de Madrid ni el recelo militante al dedazo, eso sí con mucho buenismo.
¿Por qué el periodismo de amiguetes que se practicó con Pepu no le tocaba a Arrimadas? Simplemente, por si no se han enterado, no es de las nuestras.
El populismo periodístico suele presumir de crear su propio relato televisivo, concederle una historia a quien no ha presentado ninguna todavía. O mejor aún, de ofrecérselo al amigo o amiga que carece de una y que quedará agradecido de por vida.
Aquel o aquella que tiene relato o historia sufrirá la deconstrucción agresiva de su discurso, salvo que se avenga al periodismo de la ira. Pero no cabe la protesta, es solo ignorancia de conservadores, porque conservadores somos, Ustedes lo saben, todos los que no seguimos a "La Secta". Corresponde a estos tiempos de ruido y furia, en los que lo que se lleva es liarla y en los que cualquier Chicote confunde el espectáculo provocador con la información
Lo que se lleva es este
tipo de periodismo notablemente tóxico, tipo comida rápida, adictiva, el que
puede competir con las redes. Hay que devorar a gritos a quien no sea de los nuestros y dejar el periodismo de amiguetes para los nuestros.
