Conceptos económicos de viernes, su cuñado no podrá superarle en Navidad
Que los viernes no sean días para análisis sesudos, no quiere decir que no se pueda hablar de cosas sustanciales. Era el pasado sábado. Un padre me llama atribulado: su hijo, nivel segundo de bachillerato, está agobiado por una asignatura optativa llamada "Empresas y diseño de modelo de negocio".
O sea, la última tontadica de la LOMLE, para aprobar a todo el mundo. Vamos, le digo a mi madre que me agobia una "maría" y empieza el lanzamiento de zapatilla en mi cabeza. Si se lo digo a mi padre, me manda de voluntario a la mili. Es que en mi época había de eso.
El caso, me dice el padre atribulado, es que nada mejor que un tertuliano o un cronista, que sabemos de todo, para educar a su hijo. Tiene razón, los tertulianos y cronistas sabemos lo que haga falta.
El chico esta agobiado, afirma que "suspenderá la EBAU y que su vida será una mierda", cuando le digo que todo el mundo aprueba no me cree y se pone a enviar wasap anunciando su inminente suicidio.
El muchacho me deja sorprendido: su nivel del conocimiento del concepto y lenguaje de los negocios y la economía es similar al de mi nieto de cinco años. Les parecerá una tontería, pero la falta de educación financiera y económica de los jóvenes es un problema serio: desde ir a comprar a invertir dependen del teléfono o el elegante gesto de muñeca, sin saber si lo que están pagando es o no correcto.
Visto lo visto, y siguiendo la vocación de servicio público que siempre animó a este blog, les propongo un rápido master, a padres y a hijos, para alcanzar un nivel de notable alto en la EBAU, antes llamada selectividad, en materia de gestión de conceptos de promoción del negocio
Estimados y estimadas jóvenes, da igual que sean ellos o ellas, entiendan a partir de aquí las infinitas posibilidades de género que se ofrecen: supongamos, por un poner que es un joven rico y le dice a una chica o chico : cásate conmigo. Eso es marketing directo. Pero si encargas a ssus amigos o amigas que le digan que es usted rico, eso es simplemente, publicidad.
Pero imagine que es ella quien camina hacia usted y le dice: eres rico, cásate conmigo. En este caso, es un reconocimiento de marca. Hay otra posibilidad, tú le dices soy rico, cásate conmigo, pero ella te abofetea. Entonces estamos hablando de "Feedback del cliente". En ese momento, puede ocurrir otra cosa: llega su mujer o su novia. Eso, amigos o amigas, se llama restricción de mercado.
Es posible, también, que los padres de la chica decidan investigar la renta y salario del rico. Eso es una "compliance check", una supervisión de cumplimiento de la propuesta. Cuando le dan el visto bueno, usted le regala a la chica un iphone, ah, amigo o amiga, eso es un premio de posicionamiento. No es lo mismo que si cada aniversario le hace a su pareja un regalo: en ese caso, estamos hablando de un premio de permanencia y fidelidad.
Bien, suponga que finalmente ella o él se comprometen, pero en el camino encuentran a alguien más rico que usted. Eso se llama "mercado competitivo": Bienvenidos a la realidad. Usted, como respuesta, se va a llorar al gimnasio. En ese caso, estamos en un análisis postmercado.
Puede suceder que usted se haga rico después de que hayan roto. Eso es un retorno de inversión retardado. Si entonces ella o él vuelve a escribirle o llamarle, una vez que usted es, ahora sí, rico, esto se llama retargeting, volver a actuar con una marca abandonada. Pero si usted no contesta a la llamada entonces es madurez de marca.
El muchacho, tras escuchar mis atinados consejos, se puso a escribir wasap compulsivamente: le pregunte que estaba haciendo y me dijo: intervenir en el mercado competitivo y quitarle la chica a mi amigo. Me pareció poco leal, pero mostró haber entendido mi explicación.
Recibo una llamada de su padre; lo encuentro medianamente satisfecho: me espetó que no sabía que la economía era una ciencia para ligar. Le contesté que después de haber averiguado nueve de las últimas cinco crisis (no, la frase no es un error), a los cronistas económicos nos sobra tiempo para todo.
En fin, cuando hoy me tome el vino de viernes a su salud, le ocultaré a mi tabernero está lección. No quiero que sepa que, en realidad, no estoy sometido a fidelidad, sino que sigo abierto, en un mercado competitivo, a otro tabernero más comprensivo. También, más barato. Es que el tema del precio, en economía, sigue siendo fundamental.
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