7 de Julio

05.07.2019

Lo escribió el gran Joaquín Vidal padre, San Fermín es "un capricho en el universo" festivo .

¿Cómo es posible, se preguntarán ustedes, que una fiesta construida sobre música de charanga, gritos, mucho comer y más beber, sea famosa en todo el mundo?

Como esta es una crónica económica, les daré una explicación: se trata de la mejor operación de márquetin urbano que jamás nadie imaginó.

Cuando la marca de ciudades o países no se estudiaba en las escuelas de economía, allí por 1923, un periódico canadiense, el Toronto Star, escribió: "reportero de este periódico cogido por un toro". El reportero, quizá les suene, era un tal Hemingway.

Ernest no se puso ante un toro en su vida, pero de Toronto a Illinois y de allí al universo, hizo de los sanfermines la historia que le llevó al premio Nobel. En ese camino escribió "The sun also rise", que Usted y el cronista conocemos como Fiesta y puso en el mundo a los sanfermines.

Ya saben, pues, como se construye una marca urbana o de país: pónganle un vino y un par de toreros a un premio Nobel. Eso es estrategia y no fugarse a Waterloo.

"Al medio día, la fiesta estalla", escribió Hemingway. Y estalla. Mañana a las doce, el chupinazo volverá a conmover al mundo.

El toro en Pamplona es lo que en economía se llama un bien complementario. No hay pan sin mantequilla ni fiesta sin encierro. Como se sabe, la subida de precio de uno, acompaña al otro, como han aprendido en Airbnb que aumentan por cuatro los precios del alquiler del apartamentito navarro.

No se dejen engañar, lo de los encierros es un pretexto. En Pamplona, como decía Joaquin Vidal, no se "atorea", se va a otra cosa.

Ustedes son gente seria y de orden y nunca beberían en una fiesta al modo pamplonica. Pero si acaso, por un poner, pasaran por allí deberían, so pena de dura resaca, empapuzarse de ajoarriero o adecuado rabo de toro.

También la economía podría ayudarles en ese duro momento en que su cabeza les tortura. Denunciemos a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, pues el regulador tiene mucho que ver con el afamado estofado de rabo de toro.

Si Ustedes siguen los anuncios publicitarios en Pamplona encontrarán una serie de restaurantes que afirman tener la exclusiva de los rabos que se cortan en el coso pamplonica.

Este es un ilegal oligopolio. Pero además, es evidente, que no hay toro pa tanto rabo: El mercado se llena de rabos sustitutivos, me refiero al buey, vaca o ternera, que los restauradores apañan para que ustedes superen esa resaca que nunca tienen.

En fin, el cronista les habla de márquetin urbano, de precios, de bienes complementarios y sustitutivos, de oligopolios, pero ustedes siguen pensando en la fiesta.

Vale, pero entonces recuerden como eran los héroes de Hemingway: toreaban mejor que nadie, morían con más elegancia que nadie, combatían mejor que nadie al malvado imperialismo, conducían entre balas mejor que nadie, seducían a las más bellas mujeres y a los más elegantes caballeros, pero lo hacían, eso si, con su individual gusto, sabiduría y carácter.

Quiero decir que griten Viva o Gora San Fermín según les plazca, pero no lo hagan en "manada", serán más felices, serán mejores y conquistarán más. Buen fin de semana.

(Crónica de viernes en Click Radio)

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